Uno, dos, tres, muchos San Martín
El 17 de agosto de 1850, en un pequeño poblado al norte de Francia, moría José de San Martín.
¿Quién había sido este hombre, que moría desterrado, en medio de privaciones, pero que, al
mismo tiempo, sería recordado como una figura fundamental de la historia argentina y
americana? San Martín no es sólo una biografía “heroica”, sino una trayectoria vital donde se
funden la identidad española y americana, la carrera militar profesional y la intuición de líder
político, la aventura del cruce de los Andes y la gestión burocrática de gobierno. El hombre que
moría en Francia una mañana de agosto de 1850 era un hombre al que no le fueron ajenas las
grandes tensiones de la época.
De Yapeyú al mundo
Como sabemos, San Martín nació en Yapeyú, un poblado dedicado a la producción agrícola y
ganadera, muy lejos de Buenos Aires, con una gran presencia de población indígena y mestiza. Un
pequeño círculo de familias de origen español ocupaban los puestos políticos y comerciales más
importantes, como era usual en la colonia. Yapeyú, ubicado sobre las costas del río Uruguay en la
provincia de Corrientes, había sido fundado por los jesuitas unos años antes del nacimiento de San
Martín.
Este era el tipo de sociedad en que nació el futuro Libertador, signada por las barreras sociales
propias de la era colonial y a la vez, una fuerte presencia de poblaciones indígenas y criollas que
poco tiempo después tendrían un papel protagónico durante el proceso de independencia.
Un americano español
Como tantos otros hijos de españoles, San Martín fue enviado a Madrid para seguir sus estudios y
comenzar la carrera militar. Cuando se produjo la invasión francesa en 1808 San Martín era, antes
que nada, un oficial del ejército español.
San Martín participa como militar de la defensa española ante la invasión de Napoleón pero, a la
vez, está ligado a los sectores españoles contrarios a la monarquía absolutista que representaba
Fernando VII.
Una vez terminada la invasión francesa, el movimiento de las Juntas (de espíritu liberal, que había
incluso sancionado una Constitución y pretendía derrotar al absolutismo) fue aplastado por las
fuerzas monárquicas. Es ahí cuando San Martín decide viajar a la “América española” donde esa
lucha parece todavía posible.
Así, mientras San Martín retornaba a sus pagos en 1814, en Europa se consolidaba el absolutismo
con la vuelta del rey español Fernando VII al trono.
Este capítulo de la vida de San Martín muestra cómo la identidad nacional estaba atravesando un
momento de crisis para su generación. Nacido en América, con acento español en el habla por su
paso como estudiante y militar en España, la identidad de San Martín no estuvo por fuera de la
lucha política que vivió Europa y las colonias.
San Martín en América
Junto a otros hombres que tendrían un papel protagónico en las guerras de independencia, San
Martín se integró a la Logia Lautaro, que luego de su llegada a nuestras costas comenzó a tener
una incidencia política fundamental para la vida política del Río de la Plata . 1
Un tiempo antes la revolución estalló en América. La Revolución de Mayo en Buenos Aires se
convirtió en uno de los focos rebeldes más importantes del continente.
Aquí comienza a reforzarse la identidad americana de San Martín, cada vez más escindida de su
origen español, en un contexto donde la disyuntiva se define claramente en torno a la libertad del
continente americano respecto al Imperio absolutista de España.
En este proceso revolucionario, no exento de internas que luego perfilarían distintos modelos de
país, se produce la caída del primer Triunvirato. La conformación de un nuevo gobierno tendría ya
1 Habían tomado el nombre de Lautaro como homenaje al cacique araucano que había resistido contra las
fuerzas del español Valdivia logrando capturarlo y ajusticiarlo haciéndolo beber oro líquido. Todo un
mensaje de cara a lo que sería su accionar.
a San Martín y la logia Lautaro como actores de primera línea, impulsando una nueva dinámica a la
revolución, mucho más decidida al camino de la emancipación política.
La primera acción militar de San Martín sería en la batalla de San Lorenzo, en la actual provincia de
Santa Fe. Luego, el gobierno de Triunvirato lo enviaría al Norte, donde remplazaría en la jefatura
del ejército a Manuel Belgrano, quien llevaba largo tiempo conteniendo el avance de los realistas.
San Martín cambió la táctica de la guerra: dejó a Martín Miguel de Güemes con sus “Infernales” al
frente de la resistencia guerrillera contra el invasor, replegándose en la zona de Cuyo, donde
tendría el cargo de gobernador.
La construcción de un ejército popular
En ese momento es cuando se produce la construcción del ejército de los Andes y en donde se
visualiza la concreción del proyecto político-económico de San Martín. El avance de la guerra de
independencia implicaba hacerle frente a los problemas de la gestión económica y la decisión de
sobre quién debía recaer los gastos militares, fundamentales en un contexto bélico. Puso a sus
hombres a trabajar en la producción de pólvora y fusiles y para esto expropió en parte a las clases
acomodada de Mendoza. Años después, la historia oficial construiría sobre esta decisión audaz y
revolucionaria, la alegre historia de las damas de la alta sociedad donando sus joyas.
En este proceso de construcción de una identidad nacional, es importante notar que el ejército de
los Andes no tuvo nunca una lógica “argentina”, sino que fue un ejército americano, ya que
representaba en su interior las fuerzas de lo que luego sería Argentina y de lo que sería Chile a
través del futuro general O´Higgins. San Martín construyó en sus años de gobierno un vínculo
igualitario con los indígenas de la zona a quienes reconocía como los dueños de las tierras que iba
a atravesar. Asimismo también tuvo una política de integración con los esclavos de origen
africano.
Es en este período cuando el contexto del fuerte absolutismo europeo hace replantear a los
revolucionarios la necesidad de darse la independencia de España. Esta situación estuvo marcada
por la posibilidad planteada por Belgrano y San Martín en el Congreso de Tucumán de 1816 de que
fuera coronado un rey proveniente del corazón del imperio español en América: un rey inca.
Fueron derrotados en esta posición, pero dejaron claro que, ante el contexto que se enfrentaban,
la posibilidad de una monarquía constitucional era un avance importantísimo si se garantizaba la
independencia.
Luego de los triunfos militares del ejército de los andes comenzaron a vislumbrarse cada vez más
claros dos proyectos diferentes para las nuevas provincias unidas. San Martín quería seguir hacia
Perú, corazón del imperio, dejando en claro que la liberación era americana y que no había
posibilidad de ser libres si cada región no se sumaba a esta lucha. Este proyecto fue acompañado
por el otro gran libertador, Simón Bolívar. Por otro lado estaba el gobierno de Buenos Aires
combatiendo contra el artiguismo, queriendo detener la marcha americana para centrarse
únicamente en intereses portuarios.
Libertador de América y exiliado político
En Perú, sin grandes combates, ordenó la libertad de vientres como lo había hecho la Asamblea
del año XIII y generó la medida más confrontada en ese período: la abolición de la servidumbre
indígena. A partir de esta situación, los criollos peruanos que utilizaban a los indios como mano de
obra comenzaron a llamarlo Rey José y a decir que quería perpetuarse en el poder. San Martín se
vio debilitado y cedió el mando a Simón Bolívar, luego de la entrevista de Guayaquil en 1822.
San Martín se vio imposibilitado de quedarse en su pago porque le habían puesto precio a su
cabeza por desobedecer una orden de Bs As. Por eso se fue a Europa donde va a tener una
actividad profusa en la búsqueda del reconocimiento de las independencias americanas por las
potencias.
San Martín, argentino
Quiso volver a la patria llamado por Manuel Dorrego, pero antes de bajar del barco se enteró de
su asesinato provocado por la “revolución de diciembre de 1828”, emprendida por el general
unitario Lavalle al frente de las tropas que combatieron al Brasil en la Banda Oriental. Ante el
desenlace, un desilusionado San Martín le explica a O’Higgins: “En el estado de exaltación a que
han llegado las pasiones… no queda otro arbitrio que el exterminio de uno de los dos partidos”.
Lavalle, acorralado ante el inminente fracaso de su golpe, quiso entregarle a San Martín la
gobernación de la Provincia de Buenos Aires, pero éste se niega y emprende su regreso a Europa,
no sin antes decirle a su antiguo subordinado Juan Lavalle que “el general San Martín jamás
desenvainará su espada para combatir a sus paisanos”.
En Europa, este hombre que había nacido en Yapeyú y que luchó por el sueño de la liberación
americana, se transformó en una fuente de consejo sobre los temas de la futura Argentina. Su rol
como consejero lo hizo ser partícipe de los procesos políticos que se desarrollaban en su patria y
fue por eso que decidió tomar postura cuando las potencias imperiales de Inglaterra y Francia
acecharon nuestro territorio. Le hizo llegar su sable corvo a Juan Manuel de Rosas como forma de
reconocimiento a quien había resistido el intento de sojuzgamiento imperial en la Vuelta de
Obligado. Fue su última gran acción antes de su muerte en 1850.
San Martín entró en la historia como uno de los Libertadores de nuestra patria y de la América
toda y se le reconoce como hecho fundante de la liberación el cruce de los Andes con su ejército.
En nuestra época y desde la Argentina vemos que otro hombre que nació el mismo día que él pero
del año sanmartiniano de 1950 decretado por el General Perón, también se ha convertido en un
libertador de nuestro pueblo que estaba oprimido bajo las fuerzas neoliberales impuestas de
afuera y de adentro. Ese hombre fue Néstor Carlos Kirchner y su cruce de los Andes fue su entrada
en la casa de gobierno indicando que no iba a dejar las convicciones en la puerta generando de esa
manera un nuevo ejército, otra vez del pueblo, que lo acompañaría en esta nueva gesta patriótica
de recuperación de un destino de soberanía, independencia, justicia y dignidad para todos los
argentinos.

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