A raíz de las marchas en todo el país en contra de la violencia contra las mujeres subimos una nota de Ana María fernández publicada en Página 12 sobre femicidio. También ponemos el link de una nota de la revista anfibia que mencionó la presidenta y por último la declaración de las organizaciones de Unidos y organizados de las marchas de ayer.
Femicidio
El extremo del terrorismo sexista
Por Ana María Fernández
El asesinato de mujeres es la forma más extrema del terrorismo sexista. Una nueva palabra,
“femicidio”, ha sido necesaria para comprender su significado político. “Pensamos que femicidio
es la palabra que mejor describe los asesinatos de mujeres por parte de los hombres, motivados
por el desprecio, el odio, el placer o el sentido de propiedad sobre ellas” (Diana Russell y Jill
Radford, Femicide: The Politics of Woman Killing, Nueva York, Twayne Publishers, 1992). Estas
autoras consideran que “al llamar a estas muertes de mujeres ‘femicidio’ se remueve el velo
oscurecedor con el que las cubren términos supuestamente neutrales como homicidio o
asesinato”.
El concepto de femicidio sirve para dar cuenta de que las relaciones inequitativas entre los
géneros determinan socialmente estas muertes; resulta útil porque indica el carácter social y
generalizado de esta violencia y permite alejarse de planteamientos individualizantes,
naturalizados –generalmente en clave romántica– o patologizados, que tienden a culpar a las
víctimas, a representar a los agresores como “locos”, o a considerar estas muertes como el
resultado de “problemas pasionales”. Lejos de ser expresiones inocentes, estas formas de referirse
a esos asesinatos de mujeres perpetúan la idea de que el criminal actúa poseído por fuerzas
exteriores, irracionales e inevitables como el amor, la pasión, la venganza, la humillación, el
rechazo, y que se ve sobrepasado por una situación que no puede controlar. Esto justifica,
consiente y a veces legitima los crímenes.
Estos planteamientos, producto de imaginarios sociales aún vigentes y muy extendidos, ocultan y
niegan la verdadera dimensión del problema, desestiman las experiencias trágicas de las mujeres y
aligeran la responsabilidad de los varones victimarios. Por todo esto, resulta de suma importancia
contar con un concepto como el de femicidio, que ayuda a desarticular los argumentos de que la
violencia de género es un asunto personal o privado. Muestra su carácter profundamente social y
político, resultado de las relaciones estratégicas de poder, dominación, privilegio y,
fundamentalmente, propiedad de los varones con respecto a las mujeres en la sociedad.
Resumiendo, se entiende por femicidio el asesinato de mujeres por razones asociadas con su
género. Es la forma más extrema de violencia de género, entendida ésta como la violencia ejercida
por los varones contra las mujeres en su deseo de obtener, conservar y/o acrecentar poder,
dominación, control y propiedad sobre ellas. Incluye los asesinatos producidos por la violencia
intrafamiliar y la violencia sexual.
Publicado en Página 12, Jueves, 28 de mayo de 2015
http://www.revistaanfibia.com/ensayo/basura/
Declaración de las organizaciones de Unidos y Organizados
Nuestro compromiso es #NiUnaMenos todos los días
Nos convocamos este 3 de junio al Congreso luego a Tribunales y a todas las plazas del país con la
fuerza que nos da un pueblo movilizado, protagonista de la construcción colectiva de los procesos
de transformación social y de la erradicación de la violencia contra las mujeres.
Por eso decimos basta de femicidios, basta de violencia, ni una menos. Lo decimos desde el
impulso de una sociedad politizada y un Estado al servicio de los intereses populares, para abordar
todos los desafíos que aún están pendientes en el camino de lograr que sea una realidad el justo
reclamo contra la violencia machista y patriarcal. Por eso decimos que el Poder Judicial, Ejecutivo,
Legislativo y la sociedad en su conjunto tenemos algo que aportar y compromisos concretos a
asumir.
Por eso decimos que la democratización del Poder Judicial está pendiente y es urgente que se
haga efectiva. Porque necesitamos acceso a la justicia para las víctimas de violencia y respuestas
efectivas contra los violentos. No más re-victimizaciones. A las y los jueces, fiscales, funcionarios
judiciales y fuerzas de seguridad les corresponde rendir cuentas a la sociedad, tienen que respetar
los tratados de derechos humanos, la constitución y deben incluir la perspectiva de género en el
cumplimiento de la legislación, que claramente aporta en el camino de la erradicación de la
violencia de género.
Por eso decimos que se van a redoblar todos los esfuerzos de políticas públicas en el marco del
cumplimiento de la Ley 26485 de erradicación de la violencia contra las mujeres. Consolidando el
plan nacional integral para fortalecer las respuestas y responsabilidad de todas las jurisdicciones:
nacional, gobiernos provinciales y municipales. Darle integralidad y articulación a las políticas es
imprescindible para llegar a dar las respuestas efectivas y concretas -en su territorio- a cada mujer
que sufre violencia. Implementar el registro oficial de femicidios y violencia de género. Garantizar
servicios especializados de atención en cada localidad. Crear foros multisectoriales para acordar
acciones.
Por eso decimos que es necesario redoblar todos los esfuerzos para el cumplimiento de la ley
26150 de educación sexual integral, que propone la construcción de vínculos sin violencia y
reconoce toda nuestra diversidad, para no reproducir estereotipos de género, que cristalizan en
relaciones de violencia, subordinación y discriminación. Es necesario el compromiso de todo el
sistema educativo para promover prácticas no discriminatorias y de igualdad. Las familias tenemos
mucho que aportar, en la relación con la escuela, pero también en la educación de nuestros hijos e
hijas desde el amor y la igualdad.
Por eso decimos que vamos a seguir impulsando la implementación plena de la Ley de Servicios de
Comunicación Audiovisual, porque la desmonopolización contribuye a la presencia de la pluralidad
de voces y porque debe hacerse cada vez más efectiva una comunicación que no tolere ni
promueva la violencia contra las mujeres. Es necesario poner fin a una cobertura de los femicidios
y la violencia que la exacerba y espectaculariza, para hacer realidad una comunicación no sexista
que contribuya a terminar con el tratamiento de las mujeres como objetos de mercantilización,
consumo y objetos de la violencia.
Por eso decimos que el compromiso por una vida libre de violencia requiere tener en cuenta todos
los ámbito y modalidades en los que la misma se reproduce y perpetua Por eso decimos no más
tolerancia a la violencia.
Nuestro compromiso desde el Proyecto Nacional, Popular y Democrático es con una sociedad más
justa y más igualitaria. Por eso decimos que la erradicación de la violencia contra las mujeres
requiere de un profundo cambio cultural. Lo hacemos desde la defensa de todo lo conquistado y
porque vamos por más. Vamos por #NIUNAMENOS.
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